El 3 de mayo del 2021 fue un día gris para la Ciudad de México y para todos los mexicanos. La tragedia del desplome de la estructura en un tramo de la línea 12 del Metro nos llenó de tristeza, de indignación y de preguntas.

El saldo de aquél día fue de 26 personas fallecidas, decenas de heridas y miles de afectadas que, día con día, hacen del Metro el medio para llegar al trabajo y regresar a casa con sus familias.

La tragedia nos llenó de tristeza, pues es imposible no sentir la pena de las familias que ahora están incompletas. Acompañar en el dolor, aún y sin conocer ni a las víctimas ni a sus seres queridos, es parte de la naturaleza humana. Llenó de indignación porque es evidente que una estructura de esa relevancia no se cae sólo porque sí, y quienes conocen sobre diseños estructurales saben que las estructuras no colapsan sin aviso. Llenó de preguntas porque es imposible no cuestionarnos, ¿por qué pasó?, ¿por qué las autoridades no le dieron mantenimiento?, ¿por qué no atendieron las quejas de los vecinos?, ¿qué materiales usaron?, y es que en un proyecto con unos cuántos años de existencia es inconcebible lo ocurrido.

El día del desplome puse el siguiente tweet: “Lamento lo ocurrido en la línea 12 del #MetroCDMX. Mis oraciones y solidaridad con las personas afectadas por la Tragedia. Que no se busque sacar raja política pero que lo sucedido sea investigado, se haga justicia y paguen los responsables”. Siempre he sido un firme convencido que, de las tragedias, no se puede lucrar para obtener beneficios políticos. Aprovecharse del sufrimiento y frustración social es perverso.

Estos días también sirvieron para ver el nivel de hipocresía de los líderes de MORENA. Con enorme desfachatez pidieron no politizar el siniestro. Podría estar de acuerdo con ellos, pero hay dos cosas que no se pueden tolerar: en primer lugar, su falsedad, pues si algo ha sabido hacer López Obrador y sus adeptos es capitalizar las tragedias, por ejemplo, la guardería ABC en el sexenio de Calderón o Ayotzinapa en el de Peña Nieto; en segundo lugar, su indiferencia, pues fueron muchísimos los ciudadanos de todos los sectores quienes no vieron este suceso como una oportunidad para hacer política, pero sí manifestaron su nostalgia y rabia, exigiendo a las autoridades que se investigue y se haga justicia contra quienes resulten responsables de esta negligencia.

En su falsa intención de evitar politizar a toda costa buscaron suprimir las opiniones, que lo único que pedían era esclarecimiento. Evitar la politización no significa callar ante las irregularidades, los abusos y la corrupción, por el contrario, lo único que MORENA evitó fue ser omisos ante lo evidente y proteger a quienes estuvieron involucrados en la construcción de la línea 12, pues desde la Cámara de Diputados se negaron a la creación de una comisión para investigar el accidente; el presidente López Obrador se notó más indolente que nunca, pues antes para él están los intereses de sus amigos y miembros del gabinete que la integridad de los mexicanos. Su amor por el pueblo y la indignación ante la corrupción quedó evidenciada que es según convenga.

La izquierda, sin importar la época histórica ni la geografía, ha demostrado que lucrar con el dolor es y ha sido su mejor herramienta para impulsar banderas, pero victimizarse es su mejor justificación cuando se trata de cuestionar su actuar. Y, por si fuera poco, de forma miserable políticos y funcionarios de MORENA hablaron de un posible sabotaje.

Muy seguramente el gobierno de México no hará nada para esclarecer y adjudicar responsabilidades. Entre los involucrados están personajes bastante cercanos al presidente: Marcelo Ebrard y Mario Delgado, quienes fueron Jefe de Gobierno y Secretario de Finanzas durante la construcción de la línea 12 y, por supuesto, Claudia Sheinbaum, quien desde que llegó al gobierno de la Ciudad de México se ha caracterizado por el irresponsable mantenimiento del sistema de transporte de la ciudad.

El 3 de mayo quedará marcado en los corazones de cada capitalino. Después de ese día hay mesas vacías en más de 20 familias de la ciudad. Que este día sirva para reflexionar a todos sobre la responsabilidad del servicio público, pero que tampoco se nos olvide que en MORENA sacaron lo más ruin de sus políticos. A ellos no les indigna la politización, les molesta que resultaron ser peores. La ineptitud y la corrupción matan.

 

Alan D. Ávila Magos es Secretario Nacional de Acción Juvenil.

Twitter: @AlanAvilaMagos