Por Mabel Salinas. Si bien la más reciente película de Jennifer Lawrence, “Joy: el Nombre del Éxito” (Joy) posee un título en español claramente premonitorio sobre lo que debe esperarse de ella, este yerro no agota los entramados, conflictos, dichas y retos que la protagonista y los acompañantes que la vida le obsequió como familia deben transitar. Es decir, no porque desde la marquesina se nos adelante que sus tragedias tendrán buen fin, la aventura del cineasta David O. Russell es menos disfrutable. Basada libremente en una historia real, la de Joy Mangano, ésta es una cinta en la que el cine estadunidense explora una vez más una fórmula que tiene más que dominada y masticada: la del sueño americano. Aquí el “hada madrina” es ese estilo de vida atinadamente denominado meritocracia, en donde no importa quién se sea o qué condiciones se tengan, el que persevera puede triunfar en la tierra de la libertad. Lo hemos visto incontables ocasiones. Atestiguamos el tesón que Will Smith imprimió a su personaje de Chris Gardner en la cinta “En Busca de la Felicidad" (The Pursuit of Happyness) o en el esfuerzo (y hasta necedad) de Julia Roberts en “Erin Brockovich”, pasando por filmes deportivos como “El Luchador” (Cinderella Man) y “Rocky”, literarios del estilo de “El Gran Gatsby” (The Great Gatsby) y hasta en cintas animadas como “Turbo”. “Joy” no es la excepción, pero mantiene su propio encanto entre el drama, la comedia, la ironía y la frustración. Es una cinta de humor agridulce pero constante a partir de la historia de una madre ya divorciada, que bajo su techo guarece a su solitaria madre, a la optimista abuela, a su obcecado padre y hasta al bien intencionado pero aferrado y soñador ex marido. Las deudas inundan a Joy, su casa se cae a pedazos, todo mundo parece evadir la situación y ella no es la mujer que imaginó cuando niña. Su creatividad y múltiples ideas quedaron enterradas bajo los deberes, las responsabilidades y la vida... Sin embargo, una anécdota al estilo de Newton y la manzana le obsequia un ¡Eureka! y decide construir un trapeador que facilitará la vida de las amas de casa de todo el país. Éste sólo es el principio de una vorágine de decisiones, buenas y malas, que la llevan a recorrer su propia versión del sueño americano. Esta tercera colaboración entre Lawrence y O. Russell después de “Los Juegos del Destino” (Silver Linings Playbook) y “Escándalo Americano” (American Hustle) es entrañable en la medida en que sus personajes se sienten reales, frustrantes y las interacciones que desencadenan entre ellos son propias de toda familia disfuncional que, pese a todo, sigue unida. Así, el elenco liderado por “la chica del momento” es un entretenido carrusel que envuelve en cada una de sus escenas, pese a la exacerbada duración de la cinta. Incluso, la química entre Lawrence y su nueva pareja a cuadro, el actor venezolano Édgar Ramírez, es cuasi palpable y pasa del romanticismo idílico a la convivencia realista y cordial, mientras que el resto del elenco, en el que también figuran Robert De Niro, Bradley Cooper, Diane Ladd, Virginia Madsen e Isabella Rossellini, complementan un “circo de locos” perfectamente orquestado por el director, a tal grado que forman una fuerza apabullante. “Joy: el Nombre del Éxito” ya le mereció a Lawrence un tercer Globo de Oro en su carrera y una nueva nominación como mejor actriz en la próxima entrega del Óscar.   Mabel Salinas es Directora Editorial de enlaButaca.com y colaboradora de Cine Premiere. @mabsalinas @EnLaButaca