Por Mabel Salinas. Antes de 1953 nadie imaginó que podría atestiguar una coronación real, pues la de la Reina Isabel II fue la primera ocasión en la historia en que las cámaras de televisión se infiltraron en la Abadía de Westminster para dejarle ver al pueblo la manera en que la monarca era ungida con el poder divino para guiar al Reino Unido, a través de las peripecias que los siglos XX y XXI le tenían deparadas. ¿Quién hubiera imaginado que 63 años más tarde, éste y otros episodios de la vida de una de las mujeres más importantes de la historia moderna y cabeza de la Iglesia anglicana, podrían observarse desde la comodidad del hogar y alrededor del mundo gracias a una de las nuevas producciones de Netflix, The Crown? La serie, creada por Peter Morgan (famoso guionista hollywoodense que escribió proyectos como “Frost-Nixon, la Entrevista del Escándalo”, “La Reina” con Helen Mirren y “El Último Rey de Escocia”), desmenuza la vida de la reina desde su boda en 1947, pasando por la muerte de su padre y su aclimatación al trono mientras toma sus primeras decisiones al frente de la realeza; pero también deja ver las complicaciones emocionales y el desgaste marital que el peso de la corona fueron dejando en su relación con ella misma y con su esposo, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo. Vemos a una Elizabeth en conflicto entre sus deberes y los reproches de su marido, inseguro de su hombría y renuente a doblegarse ante la voluntad de su esposa a causa de su envestidura oficial. El plan original es que la serie se desarrolle en seis temporadas con un total de 60 episodios, a través de los cuales se recorran diferentes etapas de la vida de la reina Elizabeth que hoy por hoy tiene 90 años. Hasta el momento, en Netflix sólo está disponible la primera temporada y ya se confirmó el regreso de la historia a una segunda gracias a los buenos comentarios que ha recibido por parte de la crítica y expertos en la monarquía, así como por el buen recibimiento del público en general, pero habrá que esperar para ver si se concretan todos los capítulos que se tienen contemplados. Además de contar con un guión ingenioso que permite conectar con los personajes, la serie acierta al balancear los temas gubernamentales y personales para crear personajes tridimensionales y no sólo recrear el estereotipo que revistas como Hola! han cimentado en torno a la familia real. Por medio de una producción de gran envergadura, aborda de forma emotiva la muerte de Jorge VI (un notable Jared Harris), el padre de Elizabeth, aunque también es filosa al mostrar las disputas familiares —como la abdicación del príncipe Eduardo del trono para casarse con la divorciada Wallis Simpson— e incluso recuerda episodios clave de la historia británica, antecedentes socio-políticos y desnuda estratagemas políticos de quienes rodean a la monarca, especialmente de Winston Churchill. La caracterización de John Lithgow como Churchill es soberbia y está al nivel de su interpretación, de hecho bien podría ser nominado a un Globo de Oro por este maquiavélico trabajo, sin embargo, no sólo la de él y Harris son actuaciones destacadas. Melanie Foy hace un trabajo sobresaliente como una protagonista que debe contener sus emociones porque el más mínimo gesto puede resultar perjudicial y Matt Smith, en el rol de su marido, es igualmente acertado, nada que ver con su extraña participación en Terminator: Génesis. The Crown bien podría verse como la continuación de la película ganadora del Oscar, “El Discurso del Rey”, biopic protagonizada por Colin Firth y que narraba la historia del rey Jorge VI cuando tuvo que tomar el trono por la abdicación de su hermano. Lo que aquí tiene lugar es lo que ocurre muchos años después cuando él enferma y el puesto termina en manos de su primogénita. Es una gran forma de conocer a la abuela de los príncipes William y Harry, y ver cómo decisiones de diferente índole se han repetido al interior de la familia real, tal vez es cosa de genética.   Mabel Salinas es Directora Editorial de enlaButaca.com y colaboradora de Cine Premiere. @mabsalinas @EnLaButaca