En Tierras Santas

Octubre 2023

Julio Faesler Carlisle

La Nación

Hasta el 12 de octubre más de 1,500 israelíes y 1,055 palestinos habían muerto por el cruce de fuego entre la organización terrorista de Hamás y las Fuerzas Armadas de Israel. El desigual conflicto estalló el sábado 7 de octubre cuando el movimiento extremista islamista Hamás, que domina la Franja de Gaza, un espacio de 360 kilómetros cuadrados con una población de 2.3 millones y que es una de las dos partes de Palestina, desató sorpresivamente el más grande ataque militar aéreo y terrestre que se recuerda. Se lanzaron miles de misiles -5 mil según Hamás y 2 mil 500 según Israel- contra localidades fronterizas y ciudades de Israel como Jerusalén y Tel Aviv, acompañados de una incursión de cientos de efectivos que atacaron los puestos militares israelíes que controlaban la frontera. Aprovechando el caos, la repentina agresión sirvió de distracción para ocupar zonas controladas por Israel.

La aún no formalmente reconocida Palestina se compone de Cisjordania y la Franja de Gaza donde hay dos partidos políticos: El Fatah y Hamás. El primero, laico y nacionalista, es heredero de su fundador Yasser Arafat (muerto en 2004), que en 1950 concentró el liderazgo por la causa palestina. Actualmente, Mahmud Abás, presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), defiende un prolongado proceso negociador para unificar los dos espacios y regresar a las fronteras trazadas en 1967. Renunciando a la lucha armada prefiere la internacionalización del conflicto para presionar a Israel y así llegar a formar el estado palestino. Abás tiene 82 años y, sin claro sucesor, encabeza un partido debilitado por los muchos años en el poder, aquejado por divisiones internas y acusaciones de corrupción.

Hamás, acrónimo en árabe de Movimiento Islámico de Resistencia, fue fundado por el jeque Ahmed Yasín en 1987 para crear un estado palestino totalmente musulmán. Como grupo fundamentalista islámico es el brazo palestino de los Hermanos Musulmanes y cuenta con las Brigadas Ezzedin, rama militar con organizaciones terroristas en Estados Unidos y la Unión Europea.

En 2006, Hamás ganó las elecciones generales de Palestina. Su líder Ismail Haniya controla la Franja de Gaza, mientras que Abás gobierna Cisjordania que es territorio de Fatah. El Fatah que no participa en el nuevo gobierno cuenta con un apoyo mayoritario de la comunidad internacional y mantiene un acuerdo de seguridad con Israel y varios gobiernos.

Después de 10 años de bloqueo y tres guerras, Hamás no ha podido romper el bloqueo impuesto por Israel y Egipto. La terrible repentina agresión de Hamás de esta semana contra Israel con miles de misiles fue una respuesta a la política de ilegales asentamientos habitacionales israelíes. La intención de Hamás siempre ha sido la de actuar con todas sus fuerzas contra el Estado de Israel. La brutalidad de la acción consternó a casi todo el mundo que ha condenado su cruel brutalidad, empezando por el Papa Francisco.

Hay países que apoyan a Hamás como algunos estados árabes, como Siria y Líbano. Irán que se sospecha ha apoyado desde hace tiempo a Hamás, culpó a Israel por la inestabilidad en la región y calificó la “operación orgullosa” como gran victoria que “…acelerará el colapso del régimen sionista”, según lo declaró Ali Akbar Velayati, alto consejero del Ayatollah Ali Khamenei. Los talibanes de Afganistán expresaron su intención de reforzar la guerra librada por Hamás.

La reacción de Israel ha sido despiadada y el bloqueo de alimentos y energía a la Franja de Gaza es total. No hay salida posible para los civiles por Egipto, ya que Egipto también selló su frontera. Hamás ha tomado al menos 100 rehenes israelíes que tiene amenazados.

Los países latinoamericanos condenaron el ataque, pero Venezuela, Nicaragua y Cuba aprobaron la acción de Hamás y la posición análoga fue la de Gustavo Petro de Colombia.

La primera reacción de México la expresó López Obrador en una “mañanera” diciendo que México se mantenía neutral en el conflicto y optaba por no tomar partido, por así demandarlo el principio de “no intervención” constitucional y para asumir un papel conciliador.

Afortunadamente, la Secretaría de Relaciones Exteriores, encabezada ahora por Alicia Bárcena, personalidad de amplísima experiencia internacional, enderezó esa sorprendente posición.

La declaración oficial del gobierno de México “condena inequívocamente los ataques ocurridos en contra del pueblo de Israel el pasado 7 de octubre por parte de Hamás y otras organizaciones palestinas… Todo acto terrorista constituye una amenaza a la paz y la seguridad internacionales, lo que demanda la plena cooperación de todos los Estados para prevenirlos y sancionarlos. Ninguna causa justifica el recurso al terrorismo”.

En el texto de la Cancillería, México reconoce el derecho a la legítima defensa que asiste a Israel, el cual debe regirse por las condiciones establecidas en el derecho internacional. Asimismo, condena el uso de la fuerza, independientemente de quien provenga, principalmente en franca violación al derecho internacional humanitario con el fallecimiento de cientos de civiles, incluyendo mujeres y niños, la toma de rehenes y un alto número de heridos. México se solidariza con las víctimas y sus familias y hace un firme llamado para permitir el suministro de víveres, agua y luz y la asistencia humanitaria sin obstáculo alguno.

La posición de México es clara y favorece la premisa de dos Estados, que atienda la seguridad de Israel y la consolidación de un Estado palestino política y económicamente viable que conviva con Israel dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas de conformidad con las resoluciones de Naciones Unidas.

La responsabilidad recae en las partes en conflicto, pero corresponde a la comunidad internacional y a las Naciones Unidas auspiciar un proceso político encaminado a promover una paz justa y sostenible en la región. México expresa su disposición a acompañar todo esfuerzo encaminado hacia el establecimiento de una paz duradera en la región, cimentada en el respeto mutuo y el pleno apego al derecho internacional. Hay una urgencia de reanudar las negociaciones para alcanzar una solución de fondo al conflicto en la región.

A este respecto algunos comentarios no consideran correcto que se dé igual categoría a un grupo terrorista como Hamás que a un estado miembro de la ONU. El PAN ya expresa su apoyo a todo lo que sea necesario para defender la vida y dignidad de las víctimas de un dramático conflicto que tiene muchas repercusiones en este momento de inestabilidad internacional.

 

Julio Faesler Carlisle es integrante del Consejo de Plumas Azules.