El pasado 6 de junio la ciudadanía emitió un mandato a fin de que se diera un cambio en la dinámica política del país. La alta participación de los votantes (52.6 por ciento) y el trabajo ejemplar de los ciudadanos que fungieron como funcionarios de casilla, asumiendo la responsabilidad de la instalación de las casillas, ordenar el proceso, contar los votos y emitir las actas, despejaron cualquier intento por descalificar el proceso.

Si bien hubo incidentes, fueron menores y en términos generales se vivió un ambiente de paz y se instalaron más del 99 por ciento de las casillas. Esto habla del buen trabajo realizado por el Instituto Nacional Electoral (INE), el cual había sufrido los embates de una campaña de desprestigio promovida desde presidencia. Hoy tras las elecciones ha quedado claro que, si bien el INE es perfectible, su autonomía y función especializada rinden frutos.

Con el resultado en las urnas, ningún partido puede proclamarse como vencedor absoluto. Por su parte, MORENA se convirtió en el partido con más gobiernos estatales y continuará siendo el partido con mayor número de diputados federales alcanzando entre 190 y 203 diputados.

Pero también perderá al menos 50 diputados, con lo que dejará de tener la mayoría absoluta y dependerá de sus aliados para sacar adelante las reformas legales, así como para aprobar el presupuesto. Y el Partido Verde ya anunció que en esta ocasión venderá más cara su alianza.

A su vez, como coalición “Juntos Hacemos Historia”, tuvo retrocesos importantes. Si comparamos los resultados con los del 2018, en esta ocasión para la Cámara de Diputados alcanzó sólo el 26 por ciento de la votación cuando en la elección anterior logró el 43. Y obtuvo más de 4 millones de votos menos, perdiendo 34 distritos de mayoría.

En lo que respecta a la coalición “Va por México” tuvo avances importantes: ganó en 109 distritos, sumó 18 millones 764 mil votos y arrebató al grupo oficialista la mayoría calificada que le permitía hacer a capricho las reformas constitucionales.

Y destaca de manera especial el triunfo de la coalición en 9 de las 16 delegaciones de la Ciudad de México, la cual es el centro político del país y era hasta antes de las elecciones el bastión más importante de MORENA. A lo que se suma la posibilidad de que consigan la mayoría en la Asamblea Legislativa obligando a la Jefa de Gobierno a gobernar a través de la búsqueda de consensos.

En conclusión, los ciudadanos con su voto han ordenado que se restauren los equilibrios de poder y los contrapesos. Y le han cerrado la puerta al voluntarismo autoritario, el cual había subordinado al Poder Legislativo al grado de que éste era incapaz de “moverle una sola coma” a lo que dispusiera el presidente.

A su vez, los resultados electorales representan un duro golpe al discurso populista promovido desde presidencia. Una narrativa con la que el grupo en el poder afirmaba ser el representante exclusivo del pueblo y el único capaz de interpretar sus necesidades. Tras las elecciones ha quedado claro que son los ciudadanos quienes gobiernan, que tienen voz propia y que su apuesta es por el pluralismo político.

El mandato ciudadano fue porque se terminen los discursos de odio y polarización, que se trabaje por la conciliación política y la suma de voluntades y que se gobierne mediante el diálogo y a la búsqueda de acuerdos.

Y para los partidos de oposición el llamado es para que se constituyan como una verdadera alternativa democrática con rumbo claro y contenido. A que promuevan iniciativas que contribuyan verdaderamente a la seguridad y la salud, así como al desarrollo económico y social.

Quienes creemos en la vía democrática debemos garantizar que ésta tenga contenido, consistencia y destino, el cual no debe ser otro sino el bien común. Si esto no sucede y prevalecen las decisiones que sólo buscan el beneficio de facción se puede frustrar la esperanza. Dependerá de que todos los actores políticos entiendan el mensaje en las urnas y su responsabilidad en torno al futuro de nuestro país.

 

Marco Antonio Adame Castillo es Diputado Federal y Vicepresidente de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión.

Twitter: @MarcoAdame