Acción Nacional, desde su fundación, ha considerado el principio de subsidiaridad como base programática de su teoría política, el cual consiste en la determinación de las funciones sociales de las instituciones que rodean a la persona humana, partiendo de la familia, como institución fundamental, hasta llegar a la Federación como institución de gobierno al servicio de la persona y de las  instituciones, partiendo de la base de que las funciones que no pueda cumplir la familia deben asumirlas las organizaciones intermedias (asociaciones profesionales, sindicatos, clubes, etcétera), pero sin invadir las funciones de la familia. De la misma manera, las funciones que las organizaciones intermedias no puedan cumplir, le corresponden al municipio, las que éste no sea capaz de enfrentar serán de la competencia del estado federado y, por último, a la Federación le corresponden las que superen las capacidades del estado.

Como Partido y como ciudadanos debemos vigilar que se cumpla con esos principios en sus derivaciones prácticas, como son el derecho de la familia a la educación de los hijos, las libertades individuales como límites al poder del Estado y el derecho a la propiedad privada como garantía de la libertad de la persona humana y elemento básico del orden social.

La esencia del sistema de partidos es la posibilidad de una auténtica representación de los diversos actores sociales, mayoritarios y minoritarios, en los diversos sectores sociales, y tienen la misión de crítica y vigilancia de los actos del poder, formar a la opinión pública sobre la realidad de los problemas nacionales y promover la participación de los ciudadanos en los procesos electorales.

En nuestro país se estableció un sistema de partidos que inicialmente no funcionaba como tal, era sólo una simulación, con partidos paleros. Además, para cada elección debían empadronarse todos los ciudadanos, quien no aparecía en el padrón no podía votar. Sucedía que muchos de los ciudadanos que militaban en la oposición no aparecían en el padrón; además, siempre ganaba el candidato del “Partido Oficial”. La exigencia de la oposición logró reformas que establecieron un real sistema de partidos y un padrón permanente con todos los ciudadanos.

Acción Nacional en sus inicios no tenía como meta principal alcanzar el poder, su prioridad era la formación de la conciencia ciudadana. Al analizar los documentos de esa época se encuentra que el Partido dedicaba el 58.2 por ciento a la difusión de sus principios de Doctrina y solo el 21.8 a los postulados políticos de acción.

Los primeros candidatos a diputados federales fueron personas de gran formación y tradición panista. Sus participaciones en la tribuna de la Cámara fueron discursos que presentaban los problemas nacionales y sus soluciones, y lo hacían con maestría y convicción. El sistema impedía que los medios publicaran las intervenciones de los panistas. En los medios se expresaban sus intervenciones en esta forma: “A la intervención del Diputado panista… (fulano) el diputado del PRI le contestó”, y venía a continuación lo que le habían contestado, lo cual era en el sentido de negar las afirmaciones del panista, desprestigiarlas y ridiculizarlo.

Acción Nacional publicaba en su revista La Nación las intervenciones de los diputados y diputadas del Partido, para que los panistas se enteraran; todavía no se trasmitían simultáneamente las intervenciones de los diputados en la tribuna de la Cámara.

La democracia ha avanzado en nuestro país. Acción Nacional ayudó a lograrlo y lo sigue haciendo, para que cada vez la ciudadanía tenga más interés en conocer lo que pasa en la Cámara y en el PAN.

 

María Elena Álvarez de Vicencio es Directora del Centro de Estudios para la Mujer Blanca Magrassi y Consejera Nacional del PAN.