Alrededor del mundo suceden diversos cambios culturales, políticos y sociales, en todos ellos los jóvenes han sido punto clave del cambio y han demostrado ser piezas valiosas en la promoción de soluciones significativas. En 2015, la ONU expresó que los movimientos juveniles y los grupos de estudiantes están desafiando a las estructuras tradicionales de poder y promoviendo un nuevo contrato social entre Estado y sociedad. Los jóvenes líderes han aportado nuevas ideas, adoptado medidas proactivas y se han movilizado como nunca había sucedido.

 

Situación en México

De acuerdo con el IMJUVE, la juventud es el concepto que permite identificar el periodo de vida de una persona que se ubica entre la infancia y la adultez. La Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica en 2018 indicó que en el país se registran 30.7 millones de jóvenes (comprendidos entre 15 y 29 años), lo cual representa un 24.6 por ciento del total de los habitantes; por grupos de edad, 11.3 millones tienen entre 15 y 19 años, 10 millones están en el grupo de 20 a 24 y 9.4 millones están entre 25 y 29 años.

Uno de los retos más grandes a los que se enfrenta la población mexicana es la pobreza y los jóvenes también lo han resentido. Con respecto a este rubro, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL 2018) ha señalado que la población joven no ha logrado romper los ciclos de reproducción de la pobreza; para este mismo año se destacó que hay 16.2 millones de adolescentes y jóvenes pobres, 14.5 millones vulnerables y únicamente el 35 por ciento de esta población fue catalogada como no pobres y no vulnerables.

Asimismo, en 2018 el CONEVAL reveló que el 23.2 por ciento de jóvenes que trabajan no son capaces de cubrir por si mismos sus necesidades alimentarias, de vivienda, educación y salud, sobre esta misma línea se describe que el 42.9 por ciento de los mexicanos entre 15 y 29 años tiene carencias en los campos antes mencionados.

El problema de la pobreza tiene un fuerte impacto en otros rubros, tales como el acceso a la educación, protección social o la mejora en su calidad de vida, y está fuertemente vinculado con el tema del empleo; por ejemplo, tan solo entre marzo y diciembre del 2020, 440 mil 047 jóvenes de 15 a 29 años perdieron su empleo formal y no lograron recuperarlo, si a esto le sumamos las brechas de género o culturales se intensifica la problemática.

De igual manera, los entornos de violencia y discriminación representan un gran reto a enfrentar, a nivel nacional hay una desestructuración de las garantías individuales que el Estado tiene la obligación de respetar y de hacer respetar, como el derecho a la vida, eso influye en la variable de esperanza de vida en los jóvenes y tiene que ver con el narcotráfico, con sus procesos de reclutamiento y las dinámicas de conflicto entre bandas de ese tipo. En el entendimiento de estas problemáticas debemos destacar que la falta de datos y estudios enfocados a las juventudes entorpecen el actuar de gobiernos locales, estatales y federales en la proporción de políticas públicas y programas eficaces que atiendan las verdaderas necesidades de este sector de la población.

 

Acciones humanistas en pro de la juventud

Desde la ANAC hemos impulsado grandes proyectos como “Cantera Local”, en donde se capacita y forma a futuros ediles, o la conformación del comité de juventud donde diversos actores municipales comparten sus experiencias y abonan al entendimiento de sus comunidades. Los municipios humanistas tienen a bien promover eventos culturales, de emprendimiento y ferias de trabajo (por mencionar algunos) para integrar y reconocer el esfuerzo de los jóvenes en todos los ámbitos; otorgar becas para la educación ha sido otra actividad en la que confiamos fuertemente, uno de nuestros ejemplos es el programa de “Jóvenes de clase mundial”, en donde se busca generar experiencias de índole internacional a los jóvenes interesados, las cuales consienten en realizar un voluntariado con alguna nación aliada. Expandir el horizonte para este sector de la población es una prioridad en nuestros gobiernos.

Nuestra propuesta y la de los gobiernos humanistas siempre ha ido encaminada a tener servidores públicos preparados para atender a nuestras juventudes. Necesitamos contar con institutos municipales de la juventud que puedan prestar servicios de calidad, brindando orientación, estamos convencidos también que es necesario impulsar programas y políticas públicas que garanticen el bienestar y el bien ser de los jóvenes en los municipios.

 

Alan Rivera Villanueva es Presidente Municipal de Zimapán, Hidalgo.