“No somos iguales”, fue el slogan oficial de la campaña publicitaria del cuarto informe de gobierno del presidente López Obrador… y queda claro que no son iguales a los gobiernos neoliberales, que tanto critica el tabasqueño, ya que son peores porque ahora han logrado destruir el avance democrático que tantos años de lucha le costó a México.

La militarización de la seguridad pública, vía la anexión de la Guardia Nacional al Ejército, es el paso definitivo para darle las llaves de nuestro país a las Fuerzas Armadas, quienes ahora no sólo están relacionadas en la construcción de la infraestructura pública, la administración de puertos marítimos y la dirección de aduanas, sino que ahora podrán tener oficialmente el mayor número de militares en las calles.

Pero ¿es mala la militarización de la seguridad pública?, por supuesto que sí, sobre todo, luego de conocer que el Ejército mexicano es vulnerable a la corrupción y a los malos manejos por parte de algunos de sus integrantes, tal como lo reveló el reciente hackeo hecho a los servidores digitales de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) por la organización Guacamaya.

La información desvelada en el llamado “Sedena Leaks” muestra que la lealtad del Ejército al tabasqueño lo ha convertido en el nuevo y más importante actor político de México, al recibir, además de la dirección de la Guardia Nacional, el manejo de recursos públicos que se vuelven oscuros y perversos, ya que ninguna autoridad civil tiene la autoridad para investigar su uso y destino por parte de las Fuerzas Armadas (sólo la Sedena se puede auditar a ella misma, lo que no garantiza la transparencia).

Por si fuera poco, el presidente también ha incrementado el poder económico de las Fuerzas Armadas a través de otorgarles ocho empresas de nueva creación: AIFA S.A. de C.V.; Grupo Aeroportuario, Ferroviario, y de Servicios Auxiliares Olmeca; Maya, Mexica S.A. de C.V.; Aeropuerto Internacional de Chetumal Cuna del Mestizaje S.A. de C.V.; Aeropuerto Internacional de Palenque Señor Pakal S.A. de C.V.; Aeropuerto Internacional de Tulum Zamá S.A. de C.V., y el Banco Nacional del Ejército, Fuerza Aérea y Armada.

La presidencia morenista ha gestado la creación de un nuevo actor político que ahora también participa en la economía nacional, ya sea como una agencia de turismo con proyectos hoteleros, de parques, museos y hasta la creación de una aerolínea comercial a la que pretende llamar Mexicana de Aviación.

La preeminencia de las Fuerzas Armadas en este gobierno debe preocupar y ocupar a las y los mexicanos, ya que la sobrecarga de responsabilidades siempre tiene una consecuencia, la interrogante es que no se sabe si ésta es buena o mala. Cabe preguntar: ¿viene un cambio de régimen en México?