Al cierre de esta edición, Acción Nacional se consolida como la principal fuerza de oposición en México, con 83 años de historia durante los cuales ha luchado siempre por elecciones libres e imparciales.

Del 2000 al 2012 gobernamos el país. México fue entonces la octava economía más grande del mundo y la clase media se amplió de manera considerable. Actualmente, somos la segunda bancada más numerosa en el Senado de la República y en la Cámara de Diputados.

Desde el 2018, México vive en un régimen populista que está destruyendo las instituciones y la economía del país. La pobreza y la desigualdad se han incrementado. La violencia, los homicidios dolosos, alcanzan niveles nunca vistos. Los cárteles del narco conquistan cada vez más territorio.

Vivimos un retroceso democrático durante este gobierno. México dejó de ser una democracia plena y ahora se considera un régimen más autoritario. El panorama es muy grave y habrá mayor erosión democrática en la medida que se acercan las elecciones presidenciales del 2024.

Hemos denunciado ante la OEA y el Parlamento Europeo la intromisión del crimen organizado en favor de Morena en las elecciones federales del año pasado y en las locales de este año, como en Tamaulipas.

En este contexto, Acción Nacional se sometió a un largo proceso de análisis, autocrítica y prospectiva que concluyó el pasado sábado 12 de noviembre con nuestra 25 Asamblea Nacional Ordinaria. En ella participaron más de 2 mil delegados de todo el país que modificaron nuestros documentos básicos.

Se trata de cambios sustanciales en muchos aspectos. Uno de ellos es la apertura de puertas a los mexicanos en el extranjero, especialmente a los que radican en Estados Unidos. Históricamente, el PAN es un partido de ciudadanos para crear ciudadanía, pero debemos reconocer que era difícil entrar a militar en nuestras filas.

Ahora estamos abriendo puertas y ventanas, sin descuidar la necesaria formación intelectual para la defensa de la democracia y las libertades.

Al cierre de esta edición, cientos de miles de mexicanas y de mexicanos salieron a marchar en defensa del INE. Están preocupados por el crecimiento del autoritarismo en México. Están preocupados por lo que está pasando en México.

Aún no tenemos cifras actualizadas, pero sabemos con absoluta certeza que, en los primeros dos años de este gobierno, el número de pobres aumentó en 3.8 millones de personas y el de mexicanos en pobreza extrema 2.1 millones.

Sabemos, con cifras oficiales, que este gobierno le quitó el acceso a la salud a 15 millones de personas que ya lo tenían con el Seguro Popular.

El rezago educativo crece a pasos agigantados y la única propuesta del gobierno es convertir los libros de texto en medios de propaganda y culto a la personalidad del presidente.

De acuerdo con el INEGI, más de 6 millones de personas dejaron de pertenecer a la clase media mientras la clase baja aumentó de 69 a 78 millones de personas. Conviene que la gran mayoría de mexicanos conozca estos datos y que también sepa que el gobierno de López Obrador no está haciendo nada por remediar los problemas. Al presidente lo único que le interesa es aumentar su poder.

De hecho, la administración de López Obrador es la peor que hemos tenido después de la Revolución. Bastan dos datos para ilustrar lo que digo: en los últimos tres meses, Pemex, la empresa más importante del gobierno, ha perdido 2 mil 533 millones de dólares. La segunda más importante, la Comisión Federal de Electricidad perdió en tres meses más de 2 mil 600 millones de dólares.

Paralelamente, desde que tomó el poder, López Obrador ha intentado anular todos los controles constitucionales que limitan su poder. Ha despreciado cotidianamente la Constitución y ha hecho a un lado la ley.

Entre otros, capturó a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en donde puso una incondicional; la Fiscalía General de la República, en donde le obedecen ciegamente; la Comisión Reguladora de Energía y la Comisión Nacional de Hidrocarburos.

Pero la gota que derramó el vaso es su intento de controlar el Instituto Nacional Electoral, el árbitro electoral, que goza en México de reconocimiento y confianza porque es independiente e imparcial.

El gobierno quiere controlar el INE para controlar las elecciones presidenciales del 2024. Pero la gente no quiere perder su derecho a elegir. Por eso salimos miles y miles a defender al INE. La participación, incluida la de mexicanos en Estados Unidos, rebasó las expectativas y, ahora, exige un trabajo más arduo de los partidos políticos.

El presidente del Comité Ejecutivo Nacional, Marko Cortés Mendoza, ha sido muy claro y muy enfático: México cuenta con Acción Nacional para defender nuestra democracia y para defender al Instituto Nacional Electoral. Como corearon las y los mexicanos el domingo 13 de noviembre en más de 50 ciudades de todo el país: El INE no se toca.

 

Felipe de Jesús González Castañeda es Secretario de Comunicación del CEN del PAN.

Twitter: @Felipe0465