Muchos crecimos escuchando la historia de Cuba. Una isla en el caribe cautiva por el comunismo. Dictadura instaurada hace más de 60 años y que se ha apoderado de todo lo que hay en la isla: sus recursos, su esperanza, su futuro, su gente. Y justamente los cubanos, el pueblo cansado de la subordinación, fueron quienes desde el domingo 11 de julio se han convertido en los protagonistas de la prensa internacional.

Las calles se han convertido, como pasa en todos los cambios de las naciones, en el campo de lucha donde se corean entre frustración y esperanza, las consignas contra la dictadura. Y es que basta con ver los videos para entender lo que durante décadas han vivido los hermanos cubanos. Generaciones enteras no conocen otro sistema político y social que no sea estar bajo el yugo de unos tiranos que han hecho de toda una nación lo que les plazca.

Quienes tenemos el privilegio de vivir en un país que no ha sido azotado por la devastación del comunismo, quizás hemos olvidado estas realidades. Cuba no sólo son sus carnavales y su música, no sólo son sus playas paradisiacas o su exquisito ron. En Cuba podrán ser alegres, pero no son libres; podrán presumir de la alta calidad de sus médicos, los mismos que terminan huyendo en balsas porque el futuro es incierto, si no es que terminan siendo víctimas de los sistemas de esclavitud modernos, en donde son enviados a otros países para ejercer su profesión, sin respetar sus derechos humanos mientras la dictadura recibe jugosas ganancias por sus servicios. Cuba es la miseria, es el hambre, es el adoctrinamiento para que todos adoren como redentor al culpable de su desgracia.

Desde el inicio de su dictadura, Castro tuvo cómplices fuera de la isla. Muchos de ellos, tiranos que también han llevado a sus naciones a la tragedia. Hoy, una vez más los partidarios del régimen castrista quieren minimizar lo que se vive en la isla. Por un lado, dicen que la crisis se debe al bloqueo comercial de otras naciones, y por otro, lo limitan únicamente a la crisis de salud provocada por la pandemia. Los comunistas han sido expertos en dos cosas: en culpar a otros de sus fracasos y en llevar a la miseria a su gente. Es importante que en el mundo entendamos que la pandemia sólo vino a agravar la ya insostenible crisis económica, social y de salud que viven los cubanos.

El actual dictador castrista, Miguel Díaz-Canel, ha pedido a sus seguidores salir a las calles a defender al régimen. Convocatoria irresponsable, deleznable y cobarde, pues confronta al pueblo y amenaza con una guerra civil. Ante una sociedad tan lastimada y tan polarizada, el tirano de Díaz-Canel ha abonado en el conflicto social, mientras él y los vividores de la dictadura viven en la opulencia, con total hipocresía al mero estilo de reyes.

La comunidad internacional no puede ni debe ser omisa ante las llamadas de auxilio del pueblo cubano. Para ellos, estas movilizaciones históricas representan una luz de esperanza después de tantos años de sumisión. ¿Qué debemos exigir a la dictadura de Cuba? La instauración de un auténtico Estado de derecho; el cese a la violencia contra las voces disidentes y que no limiten el ejercicio de sus derechos humanos; la creación de un órgano autónomo para realizar elecciones verdaderamente libres, que elijan a un nuevo gobierno por la vía democrática. La dictadura ya es insostenible y la ayuda humanitaria internacional no debe esperar.

Ante la resistencia y la bravura del pueblo cubano, tengo fe que seremos la generación testigo de la caída del régimen comunista de Castro. Un sistema económico que la historia se ha encargado de ponerlo en el basurero de la historia, que sólo a través del miedo y la violencia es como ha sido sostenido, mientras los ciudadanos padecen la escasez. La alternativa debe ser la economía social de mercado. Ese debe ser el camino a seguir por las próximas autoridades cubanas. Una economía que ponga a la persona como el centro de toda actividad, en donde de manera libre, solidaria y subsidiaria puedan alcanzar el bien común.

Para Cuba vienen mejores tiempos. La historia y el pueblo cubano se encargarán de hacer pagar al Partido Comunista de Cuba por su incompetencia, abuso e indolencia. Los días de la dictadura castrista están contados, y con su caída, se sellará una etapa más en la oscura historia del comunismo, demostrando una vez más que en toda nación y en toda época, su destino es el fracaso.

 

Alan D. Ávila Magos es Secretario Nacional de Acción Juvenil.

Twitter: @AlanAvilaMagos