La profesora e investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), Catalina Pérez Correa, en una colaboración en The Washington Post, aseguró que “la administración de López Obrador ha procurado la centralización del poder, el debilitamiento de los contrapesos constitucionales y ha menoscabado el pluralismo. Cualquier voz crítica, según López Obrador, no obedece al ejercicio de contrapesos y vigilancia del poder de cualquier democracia, sino al interés de grupos conservadores que buscan perjudicarlo a él y por extensión a México”.

Lo anterior adquiere aún mayor relevancia debido a que el actual presidente de México ha emprendido una serie de ataques hacia el Poder Judicial, desde su lugar preferido, las conferencias mañaneras, calificado como una herramienta potente de comunicación, pues muchos medios informativos son presionados o coactados a empequeñecer o, a veces, bloquear la información emitida desde la oposición y en contraparte se repiten hasta el cansancio las opiniones del jefe del Ejecutivo.

Un ejemplo claro se ha dado en las últimas semanas, en donde el presidente ha aumentado exponencialmente su inclinación a imponer su voluntad, que sea ésta la que predomine, sin ningún contrapeso en nuestro país, es decir, el Poder Judicial está bajo ataque del Poder Ejecutivo y basta con leer los encabezados de diversos diarios y portales en la web: “AMLO sobre Poder Judicial: no resisten cañonazos de dinero”; “El Poder Judicial desprecia al pueblo; “El Poder Judicial necesita limpieza”; “El Poder Judicial es caracterizado por la corrupción; “López Obrador choca con la Suprema Corte por la propuesta de eliminar la prisión preventiva oficiosa.

Cabe mencionar que Francisco Burgoa, profesor de Derecho Constitucional en la UNAM, ha alertado que las declaraciones de López Obrador son una clara presión a los ministros, atentando contra la independencia del poder Judicial.

En este marco, La Nación pidió la opinión del abogado, internacionalista, profesor, especialista en seguridad y justicia, y asesor de la Fundación Miguel Estrada Iturbide, Jorge Lara Rivera, quien, en un primer momento, aseguró que el autoritarismo que muestra López Obrador es un rasgo, una característica que no va de acuerdo con la transición democrática que ha costado mucho alcanzar en nuestro país, sobre todo, en las últimas décadas.

“Existe un esfuerzo de mucha gente, actores, sociedad, académicos, de intelectuales, para romper ese esquema de un solo hombre, de un solo caudillo para, justamente, vivir en un país con instituciones fuertes, confiables, que den cabida a todos los puntos de vista, a que toda la pluralidad se exprese en el país y en las distintas regiones. Poder tener distintas formas de pensar”, añadió.

Lara Rivera lamentó que, de pronto, ahora nos encontramos en un país con un presidente que no tolera el disenso, que no tolera que otras personas tengan distintos puntos de vista y utiliza el poder presidencial, que siempre debe ser visto como un instrumento muy delicado, que se debe utilizar de manera sabia y juiciosa, para la amenaza, para la coacción, para someter a los demás poderes.

Añadió que además López Obrador se vale de la alta votación que su grupo político y sus aliados consiguieron en las pasadas elecciones, pero es una forma desleal de utilizar un resultado electoral para someter, sojuzgar y colapsar a los poderes; “hoy está en peligro ese equilibrio de poderes, ese control que genera una circunstancia de riesgo, una involución democrática en la que ya han caído desafortunadamente otros países”.

Al referirse a las reuniones de carácter privado que ha sostenido el presidente de México con Arturo Zaldívar, presidente ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el investigador subrayó que estos encuentros profundizan la disfunción republicana que, no sólo tiene una apariencia indebida, no es sólo un tema de formas o un asunto de simple apariencia, sino que revela y subraya el actuar del Ejecutivo y sobrepone su visión parcial que, al parecer, es compartida por el Presidente de la Corte.

“No tiene absolutamente nada de reprochable el hecho de que los titulares, los encargados, los representantes de los poderes, eventualmente, lleguen a tener una misma visión ideológica o política en la organización social del país, eso es natural, lo que es muy reprobable y preocupante es que haya ese tipo de acuerdos, de conspiraciones antirrepublicanas, que lo único que hacen es alterar la salud de la vida pública de la nación”, precisó.

Cuestionado sobre los constantes ataques y presiones que realiza el presidente de México, no sólo a los ministros de la Corte, sino a los jueces, el especialista en temas jurídicos insistió en que se trata de acciones que atentan y vulneran lo que dispone la Constitución; “el presidente no debe de interferir en el ámbito de atribuciones de los otros poderes, no lo tiene permitido por el marco republicano que ha costado mucha sangre a los mexicanos tener, no debe ejercer funciones de juzgador ni de legislador”.

Jorge Lara aseguró que todo lo anterior dibuja el perfil, los rasgos de esta presidencia que concentra el poder o tiende a concentrar el poder y, eventualmente, genera un desequilibrio que debe restablecerse lo antes posible.

De ahí que el investigador de la Fundación Miguel Estrada Iturbide destacó que los partidos de oposición tienen la enorme responsabilidad de denunciar, señalar y criticar con la mayor claridad posible, con la mayor capacidad pedagógica a su alcance, porque el presidente abusa de los programas sociales y de otras circunstancias con las que manipula la opinión pública.

“Se ha señalado muchas veces el abuso que López Obrador hace de la propaganda personalizada, de sus afanes de persuasión que van más allá de lo que mandata la Constitución”.

Jorge Lara insistió en que Acción Nacional debe continuar en su lucha de denunciar, señalar, ejercitar esas facultades de control que, desde el Poder Legislativo, se habilitan para los partidos, para los representantes populares; pero, dijo, también se debe profundizar la expresión para hacer ver a la ciudadanía, a la sociedad, que este tipo de anomalías son coyunturales en la historia democrática de los países y se deben aprovechar los procesos electorales para restablecer el equilibrio democrático.

“La democracia debe estar vacunada contra este tipo de liderazgos abusivos y la sociedad es la que debe activar estas respuestas, estos anticuerpos, a través de una visión educada; por eso, preocupa el colapso del sistema educativo, del control de los medios de comunicación, porque tal parece que quieren tender un cerco para generar una involución en las capacidades de crítica y de observación de parte de los ciudadanos”, aseguró el académico.

Finalmente, Jorge Lara Rivera reiteró que el PAN tiene en este momento una misión histórica que cumplir y lo tiene que hacer a cabalidad.