Una vida dedicada a la política y al servicio del PAN

Gonzalo Altamirano ha sido un pilar dentro del PAN. Su experiencia legislativa, su trabajo en el gobierno y su firme convicción en los principios panistas lo han convertido en un referente dentro del Partido. Su historia es un ejemplo de compromiso, perseverancia y amor por México.

Abril 2025

Gerardo de la Cruz Alegría

La Nación

Gonzalo Altamirano Dimas es un panista de gran trayectoria, ya sea en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN), en el Comité Directivo Regional de la ahora Ciudad de México o como un excelente legislador. Por más de quince años fue miembro del CEN, entre los cargos que ocupó está el haber sido secretario general adjunto del mismo, posteriormente se hizo titular de la vocería bajo la presidencia de don Abel Vicencio Tovar, así como en la administración de Pablo Emilio Madero. Hoy día es consejero vitalicio del Consejo Nacional y Regional del PAN.

La Nación entrevistó en exclusiva a este distinguido panista, quien nos compartió su historia de vida, su trayectoria política y su incansable labor dentro del PAN. Desde sus inicios, como un joven interesado en la política hasta su destacada carrera legislativa, Altamirano es un referente en la historia del Partido y un testimonio vivo del compromiso con la democracia y el bien común.

Nuestro entrevistado nació el 10 de septiembre de 1948 en Cuautitlán de Romero Rubio, Estado de México. Es abogado egresado de la UNAM y cuenta con un diplomado en alta dirección de empresas por el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE). Desde temprana edad, se sintió atraído por los temas cívico-políticos, siendo la materia de civismo en la secundaria una de sus grandes pasiones.

Su afiliación formal al PAN se dio en 1967, aunque desde años antes ya participaba en conferencias y reuniones organizadas por el Partido, sobre todo por la influencia de líderes como José González Torres. Con don Gonzalo encontró que el Partido cuenta con una plataforma que defiende la democracia, la libertad y el bien común, valores que lo convencieron de sumarse de manera definitiva.

Durante sus primeros años en el Partido, Gonzalo Altamirano destacó por su entusiasmo y compromiso. En 1967, el mismo año de su afiliación, se involucró en su primera campaña electoral con Gerardo Medina Valdés, quien fuera director de La Nación en 1963 y candidato a diputado por el 20 Distrito de la Ciudad de México.

La vocación legislativa de Altamirano quedó marcada desde su primera candidatura en 1973, cuando acompañó a Gerardo Medina Valdés como diputado suplente. Posteriormente, consolidó su trayectoria con tres periodos como legislador: Diputado federal por el 20 Distrito de la Ciudad de México (1976-1979), Diputado por la Segunda Circunscripción, tras haber sido candidato a gobernador del Estado de México (1985-1988) y Diputado federal en la LV Legislatura (1991-1994).

Cabe señalar que Gonzalo Altamirano tuvo una participación clave en la política local de la Ciudad de México, ya que formó parte de la primera Asamblea de Representantes y fue coordinador de la tercera Asamblea de Representantes. En 2016, fue integrante de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, contribuyendo en la redacción de la primera Constitución de la capital del país.

Su experiencia en el sector público no se limitó al ámbito legislativo, pues durante el gobierno federal de Vicente Fox desempeñó importantes funciones en la Secretaría de Gobernación, primero como titular de la Unidad de Gobierno y luego como Director de Comunicación Social, en donde fue el primer vocero oficial de la dependencia. También tuvo una breve experiencia como encargado de la subsecretaría de Gobierno.

Más adelante, ya en el gobierno de Felipe Calderón, trabajó en la Secretaría de Educación Pública bajo la dirección de Alonso Lujambio, en donde ocupó la Coordinación Ejecutiva de la dependencia, una posición estratégica en la implementación de políticas educativas.

Recordó que su carrera en el Partido comenzó con su liderazgo como Presidente Distrital del 20 Distrito y posteriormente ocupó cargos directivos. En 1988 asumió el puesto de secretario general en la dirigencia de José Ángel Conchello, cargo que desempeñó por seis años. En 1993 asumió por primera vez la presidencia del PAN en la Ciudad de México y fue reelegido en 1996, extendiendo su mandato hasta 1999.

Durante su gestión, Altamirano Dimas simultáneamente fue coordinador de los asambleístas del PAN en la Tercera Asamblea Legislativa. Esta doble función fortaleció la proyección política del Partido en la capital y permitió avanzar en la profesionalización de la política dentro del PAN. Uno de sus logros más significativos fue la adquisición de infraestructura para el Partido, facilitando espacios de reunión y capacitación, pues en sus primeros tiempos el PAN carecía de locales propios y dependía de espacios prestados como casas de panistas, de familiares o locales rentados.

Es de subrayar que Altamirano Dimas lideró un proceso de modernización en el PAN capitalino con la adquisición de equipos de cómputo y la implementación de estructuras más organizadas. Cuando asumió la presidencia, no existían funcionarios de tiempo completo y los militantes dedicaban sus tiempos libres a la labor partidista. Su administración estableció una base más sólida para el trabajo institucional, permitiendo que el PAN operara con mayor eficiencia en la Ciudad de México.

Asimismo, impulsó la comunicación y presencia mediática del Partido a través de la creación de programas de radio, siendo pionero en esta estrategia dentro del PAN. Estas iniciativas lograron una mayor visibilidad y facilitaron el diálogo con distintos sectores de la sociedad.

Uno de los aspectos que Altamirano Dimas considera fundamentales en el PAN es la necesidad de apertura y diálogo con diversas posturas dentro de la sociedad, sin comprometer los principios esenciales del Partido. En particular, destacó el derecho a la vida como un eje doctrinario inquebrantable del PAN.

A lo largo de más de cinco décadas de militancia, Gonzalo Altamirano ha sido un pilar dentro del PAN. Su experiencia legislativa, su trabajo en el gobierno y su firme convicción en los principios panistas lo han convertido en un referente dentro del Partido. Su historia es un ejemplo de compromiso, perseverancia y amor por México.

La nación